En la segunda jornada de su peregrinación apostólica a Kazajistán, el Papa Francisco volvió a polemizar indirectamente con el patriarca ortodoxo de Moscú y todas las Rusias Kirill, quien apoya a Vladimir Putin, al afirmar que “la fe no puede justificar una guerra”.

El patriarca ruso no estaba presente entre los 80 líderes de las religiones mundiales y tradicionales. Se negó a viajar a Nursultán, la capital de Kazajistán, para participar del séptimo congreso de las religiones, tras considerarse ofendido porque el Papa le dijo que no podía ser “el monaguillo de Putin”.

Kirill hizo leer su discurso en la gran sala de arquitectura ultramoderna donde se desarrolla el encuentro, a uno de sus colaboradores, el metropolita Antonio de Volokolamsk. No habló de la guerra en Ucrania ni defendió directamente la invasión ordenada por el presidente Putin.

Dijo que “los desafíos modernos y los intentos de construir el orden mundial sin depender de los valores morales como pilar, han causado “grandes enfrentamientos y conflictos militares”.

Agrego: “Seguimos creando conflictos en todo el mundo y es siempre más difícil resistir la tentación”. Denunció “la falsificación de los hechos históricos, por lo que cada vez hay menos amor y compasión en la sociedad y más palabras llenas de odio hacia otras personas, lo que lleva a la humanidad hacia el fracaso”.

El patriarca Kirill canceló hace unos meses su visita y su previsto encuentro en el congreso de las religiones con el Papa líder de 1.300 millones de bautizados católicos. Justificó la invasión rusa a Ucrania en motivos ideológicos y espirituales.

La describió como una batalla “metafísica con Occidente”. Bendijo a los soldados y a las armas utilizadas en la guerra y sostuvo que “rusos y ucranianos son un mismo pueblo”.

La reacción de Francisco

Francisco afirmó este miércoles en su discurso de inauguración del Séptimo Congreso de las Religiones Mundiales que los líderes religiosos mundiales debían tomar en sus manos la iniciativa para fomentar una cultura de paz y dijo que era hipócrita esperar que los no creyentes fomentaran la paz si los religiosos no lo hacían.

 “Si el Creador es el autor de la vida humana ¿como podemos nosotros, que nos consideramos creyentes, consentir la destrucción de esa vida?”.

Jorge Bergoglio no hizo ninguna concesión en su discurso y fue muy aplaudido por una buena parte de los líderes religiosos de las grandes religiones mundiales. “Conscientes de lo errores y equivocaciones del pasado, unamos nuestros esfuerzos para asegurar que el Todopoderoso no vuelva a ser rehén de la sed humana de poder”.

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